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martes, 11 de diciembre de 2007

Su problema con los maqueros (2º nudo)

O de cómo algunos piensan que "trabajar con Macs en educación es estar profundamente equivocado".

La noche del lunes me encontré con un correo con este enlace. En él, Juan Rafael Fernández, conocido mío de listas de ELearn y foros de Moodle expone sus razones para la frase que inicia este artículo, y que él mismo me dijo en una conversación en la pasada MoodleMoot07 de Cáceres.

Como le comento en su propio blog, comenzar un post con la frase "mi problema con..." y añadir a continuación un grupo de seres humanos (mujeres, razas, religiones, equipos de fútbol,...) se presta a la polémica y se cae en una generalización y personalización innecesaria e injusta.

Si además se le añaden fotos y comentarios sobre el encuentro del Proyecto Grimm en Estepona, que comento en otro post anterior, donde se habló de alumnos y TICs, de recursos, de ideas, y, que yo sepa, no se vieron allí pegatinas, carteles publicitarios, o vendedores profesionales, y se mezcla con alusiones a marcas, sistemas, proletarios y propietarios, libres y esclavos, acertados y equivocados, y se termina con la ya consabida frasecita, ya me dirán ustedes si encuentran (buen) humor en dicho artículo.

Pero bueno, JR ha mantenido los comentarios en su blog, y allí hemos ido dejando nuestras opiniones y sentimientos, más o menos dolid@s o irritad@s.

Dicho esto, yo, puesto a ser superficial, voy a quedarme con el título:
"Mi problema con los maqueros".

Lo primero que se me vino a la cabeza cuando lo leí fue el título de una película; "Mis problemas con las mujeres". No recuerdo si la he visto, pero fíjense en su argumento:
Un enamoradizo escultor de éxito de mediana edad decide acudir a una psiquiatra para que le ayude a entender por qué no puede comprometerse con ninguna mujer.

Cambiemos algunos elementos, veamos como quedaría:
Un inquieto profesor de mediana edad decide escribir un post para que le ayude a entender por qué los maqueros pueden utilizar en educación un sistema operativo que no sea libre o GPL.

Lo segundo que me vino a la cabeza fue lo de maquero (¿Soy yo maquero? ¿Cuánto de maquero soy yo? ¿Pero soy maquero educativo o sólo maquero personal? ¿Tengo vaqueros y camiseta negra? ¿Tengo puesto un altar a las manzanas? ¿Tengo yo cara de maquero? ¿Y el resto del cuerpo? ¿Cuántas veces he reiniciado mi sistema? ¿Cómo que no tengo iPod?).

Pues va a ser que sí que lo soy. Si no, lean este blog. Por qué, si no, voy yo a perder el tiempo escribiendo. Ahora, lo del tipo de maquero ya es otra cuestión. Tendré que trabajar en ello. Quizás ustedes puedan ayudarme, apunto algunos tipos:
- Maquero pijo-geek a la última de la última. (Te lo juro por mi iPhone...)
- Maquero relajado-reflexivo-experto. (Think different... my friend)
- Maquero agresivo-compulsivo anti-todo. (KK a to do... tío)
- Maquero pasota-autista. (yo?... me la sudo...)
- Maquero de diseño multimedia. (¿Diseñas o trabajas?)
- Maquero cervecero programador. (sudo=nudo=Burrps)
- Maquero infantil-musical. (tin-tin-clan... ¿Cómo dices?)

¿Y a cuál se referiría el post?
Creo que voy a seguir profundizando...

lunes, 10 de diciembre de 2007

Mis cinco Macs (que en realidad son siete) - Introducción (1)


Pues sí, al fín lo reconozco, soy usuario de Mac, podría decir de Apple, pero no sé, me gusta más, quizás porque mi primer Apple fue un Mac...

Pero bueno, no quiero liarles más. Lo que sigue es la historia de mis Macs. Ahora ya no ocurre, pero hasta hace unos años hablar de Macs en España, en ciertas partes de España, era como tener un coche ruso, nadie sabía de ellos, sus tiendas estaban ocultas en oscuros rincones, cuando ibas a comprar un accesorio a otra tienda de ordenadores ibas como a las farmacias a comprar condones, en voz baja (
...es que tengo un Mac... ¿Un qué...?).

En la vida diaria trabajaba con PCs, esas cajas enormes y ruidosas llenas de cables, y pantallas repletas de carpetas amarillas, donde su mayor prodigio gráfico era el Paint (con el que la gente hace maravillas, vean en Youtube, pero yo no pude pasar de la figurita del ahorcado y las señales de tráfico) y el Word, que no me gustaba, era feo y lioso, pero hubo que tragar (
...te paso el archivo en Word, ¿cómo ... se hace esto en Word? ). No era fácil hablar de Mac (¿Dónde dices que está esa tienda? ¿Y cuánto dices que cuesta?...).

Así que no puedo hablarles gran cosa de los Macs en la educación. Otros/as hay que pueden hablar mejor. La buena gente de
Proyecto Grimm, que lleva años trabajando con ellos, podrían decirle mucho más.

Esta es, pues, una historia muy personal, que quizás me deba más a mí mismo que a este blog. Pensé abrir un nuevo blog sobre Macs, y poner esta historia allí, pero, bueno, estamos en agosto, y esta historia también trata de un largo aprendizaje, así que ... si están interesados, y tiene algo de tiempo, lean los siguientes post. Primero los fraccioné en cuatro partes, pero son muchas, al final lo he dejado en dos. No me gustan los post demasiado largos, pero esta historia lo era.


Desde 1993 uso un Mac.

Antes había tenido un ZX Spectrum, un Amstrad, y un clónico PC. De ellos casi no recuerdo nada. Pasé de los monitores de fósforo naranja a los negros con letras verdes, hasta llegar a los monitores en color. De las cintas de casette a los discos de 5 y cuarto, y de ellos a los disquetes hasta llegar a los zips y a los discos duros. Y del Basic al MS-Dos, y luego el Windows 3.1. y llegué al Mac OS 7.


Pero en 1993, en Granada, me compré este Mac: Un Mac Color Classic, de 16 mhz y 8 megas de ram, 40 mg de disco duro, disquetera y una pantalla de... 9 pulgadas que daba 512 x 384 pixeles, eso sí, en color, y con el sistema Mac Os 7.1. ¿Quién se hubiese resistido?

Comprar un Mac por entonces en España, y más en Granada, era una aventura. Apple España era Apple Madrid y a mí me quedaba tan lejos como Oklahoma. Al poco tiempo la tienda de Granada donde lo compré cambió de línea de negocio y se pasó a unos portátiles PC, cuyo nombre ahora no soy capaz de recordar. Años después algunas tiendas valientes abrieron por allí, y aún siguen como Astérix, resistiendo al invasor.

Cómo pude aguantar y alargar su vida hasta 2002 no es comprensible, y punto. Cierto que luego Apple sacó los horribles, para mí, performas y las torres beige. Y que su nuevo sistema operativo, el 8, no me aportaba grandes cosas.

Para mí, llegar a casa y encender el Mac era como cambiar de mundo. De los programas grises del PC, pasaba a las ventanas y carpetas de colores del Mac. De la pantalla grande a la minúscula, que aumentaba mi concentración, y seguramente, mi miopía. Con el PC apenas me atrevía, pero con el Mac e Hipercard me atrevía con algunas rutinas, personalizaba algunas imágenes, me lucía con tipografías poco conocidas. Y luego me buscaba la vida. Si le faltaba disco duro, montañas de disquetes. Luego llegaron los zips externos.

Y en eso llegó Internet. Yo ya había vuelto a Las Palmas. Un PC entró en la casa y la tarifa plana telefónica nocturna. Se convirtieron en los mejores aliados de mi mac-manía. Navegaba y buscaba cosas para Mac. Miraba los modelos, los viejos programas compatibles con OS 7. Algunos me los bajaba en el PC y conseguía instalarlos y verlos funcionar en el Mac. No me pregunten cómo.

Y descubrí así que había más Macs. Algo lejanos, quizás, pero existían. Descubrí que mi Mac CC se podía ampliar (algo imposible, me decían por aquí). Descubrí páginas enteras dedicadas a actualizarlo. Algunos en Japón incluso lo convertían en un G3 y le ponían lector de CD. Eso era demasiado. Y descubrí eBay, con una lista de piezas que ya quisieran en las tiendas Apple. Y me atreví. Y así pasé a ampliarle la memoria a 10! megas, luego le cambié toda la placa base por una de un Performa LC, que corría a 25 mhz y me permitía 36 mg de RAM. Así, pasito a pasito, con un soldador y unas instrucciones en japonés conseguí cambiarle la resolución de pantalla a unos honrosos 640x480 píxeles. Hasta le compré un modem de 28 Kb y me dí el gustazo de verlo navegar por Internet. Y le instalé el Mac Os 8.1. Y ahí acabó mi etapa del bricolaje.